Ruta 35, la válvula de escape

Ruta 35, la válvula de escape es narrada por Dylan Wilkins (Zeus Mendoza), un norteamericano de nacimiento y agente federal de la ICE (Immigration & Customs Enforcement), quien a lo largo de sus 20 años de carrera trabajó con muchos informantes en cuyas vidas terminó involucrado.

Uno de sus informantes es Doña Conchita Duarte (Isabel Moreno), una anciana de 75 años que trabaja en una empresa de envíos con su compañera, Rosana, quien la convence para realizar un encargo muy peligroso: Llevar 20 kilos de cocaína. Las cosas no van bien y Doña Conchita es detenida por un agente de la DEA (Drug Enforcement Administration), Tim Owens (Paulo Quevedo), quien le ofrece no solo una salida, sino la Ruta 35, que conlleva ser informante y cómplice, llevando la mercancía a su destino final para que los agentes federales hacerle seguimiento, a cambio de que su expediente quede limpio.


Rosana delata a su contacto, Miguel Antencio, quien luego también decide formar parte de la Ruta 35. Él es la mano derecha de los hermanos Rafael e Isidro Ruiz, conocidos capos del Cartel de los Ruiz en México, del cual forman parte Felipe Sánchez y su hijo Domingo (Julio Bracho), familiares de los Ruiz. Pero Miguel ya es un informante para Wilkins y su compañerío de la ICE, John Villalobos, quienes están investigando para la captura de los hermanos Ruiz sin saber que la DEA va detrás del mismo objetivo.

Por otro lado, Cipriano Salazar, uno de los informantes más antiguos y sobretodo amigo de Wilkins, tomó la Ruta 35 hace un buen tiempo atrás para evitar cargos por narcotráfico. Adicto a la adrenalina y al trabajo, Cipriano fue abandonado por su esposa Ximena y sus dos hijas ya que para su familia era muy peligroso estar junto a él.

A lo largo de esta teleserie, todas estas historias se relacionan y se involucran en esta válvula de escape. Las vidas de los informantes, al igual que la del protagonista, dan un giro total al pasar de los años. Es más, Wilkins concluye que ha sido el peor imbécil sobre la tierra por haber entregado su vida a una agencia federal que se ha convertido en la peor de las mafias, cuando debió dedicarse, desde un principio, a ser investigador privado, ayudando también a una mafia, aunque desde el otro lado. Pero al fin y al cabo, qué importa en qué bando estés, si todos te llevan al mismo amo.


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